Enero 21, 2008...7:06 am

“Estoy bien jodido” 3/4

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A la semana siguiente volví para conocer los resultados de los análisis y extrañamente fueron total y absolutamente negativos. Entonces la enfermera confirmó que yo lo que tenía era tuberculosis latente, es decir, que el bichito estaba hibernado en mi cuerpo esperando a salir o no. Así que me dio una nota y me dijo que como iba a trabajar en una escuela con niños, que mi director tenía que conocer la situación. Aparte, me citó para un mes después porque un especialista de la universidad iba a acudir al centro para examinar varios casos.

“Además, no sé de qué te sorprendes tanto porque he visto por internet que España es un país donde la tuberculosis no está erradicada” me dijo con altivez. “He leído que la tuberculosis se contrae también por estar en contacto con personas que viven en condiciones poco salubres. El año pasado trabajé de profesor de español en una escuela en Irvine, en Eastern Kentucky, donde se detectaron casos de tuberculosis” repliqué.
Al día siguiente acudí a la escuela para ver a mi director con un jersey de cuello vuelto y una soga en la mano: la carta de la enfermera. “Mr. Cornette, tengo que hablar con usted”. Le expliqué la situación y le dije que en principio no era contagioso pero que podría desarrollarse. Mark Cornette me pidió calma y me dijo que lo consultaría con la superintendente.

Dos días después Mark me citó en su despacho y me dijo que entendían la situación y que me apoyaban, que podía conservar mi trabajo. Salí de su despacho con cara de interrogación y ligeramente avergonzado; demasiadas veces había criticado al ser humano y cuando menos te lo esperas resulta que te enteras de que en realidad, “el hombre no es un lobo para el hombre”.

La fecha de la cita con el “Gran Hermano” se acercaba y el teléfono sonó: “Mira, que te llamo de la clínica de Winchester, que soy la enfermera que te atendió. Resulta que de momento el especialista no va a poder venir así que la cita ha sido cancelada. Procura estar pendiente de tu evolución y si notas “síntomas” no dudes en pasarte por el hospital”. “Es decir –pensé– que si veo a varios niños morirse alrededor mío, que empiece a sospechar que quizá esté extendiendo una epidemia, ¿no?”

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