Normalmente suelo hablar de cosas que pasaron hace algún tiempo (mil perdones Oli por no haber sabido darlo a entender correctamente en post antiguos), pero hoy voy a hablar de algo tan reciente, reciente que aún os lo sirvo caliente porque ha pasado esta misma mañana.
Doy clase a alumnos hispanohablantes que tienen dificultades para entender inglés, y hoy he estado dando clase a una estudiante de 13 años que ha venido con tareas de la asignatura de historia. La criatura en cuestión es una muchacha muy normal aquí, es decir muy religiosa…, y además es una de las estudiantes más destacadas de su clase.
El tema a explicar era la colonización europea de América y le he preguntado por Colón. Ella me ha dicho, como es lógico, que no tenía ningún familiar que se llamara así, por lo tanto he empezado a hablar de 1492, del genovés, de carabelas, de Reyes Católicos y de Ptolomeo. Cuando le estaba explicando que el motivo de Colón para organizar tamaña aventura era el de corroborar que la tierra era redonda en detrimento de la teoría (de inspiración claramente religiosa) generalizada de la época de que era plana, la estudiante ha comenzado a sonreír y a mirarme con desdén.
Así que, “Ya estamos –pensé- ahora me va a soltar que le han dicho en su iglesia algo así como que la tierra es plana…”.
“A ver, Menganita, ¿de qué te estás riendo si puede saberse?” pregunté.
“Pues de que eso que me está diciendo, no es verdad”, aseveró Menganita con rotundidad.
“Vamos a ver, no me irás a decir que crees que la tierra es plana, ¿no?”, volví a la carga.
“No, no, pues eso es una tontería. ¡Claro que la tierra es redonda!” dijo Menganita .
“Vale, vale, entonces ¿de qué te ríes?” pregunté arqueando la ceja derecha.
“Pues que la Biblia ya decía hace miles de años que la tierra era redonda, incluso Noé cuando construyó el arca ya lo sabía, lo que pasa es que los que decían que era plana no habían leído esa parte” afirmó contundente.
“Ah, vale ¿y a ti quién te ha dicho eso?” pregunté de nuevo.
“A mi me lo han dicho en mi iglesia”.
Así que separé a yema de la clara del huevo de Colón y cambié el discurso afirmando que “la mayor parte” de los gobernantes de época pensaban que la tierra era plana. La criaturita ha mantenido ese rictus burlón durante toda la explicación al igual que mi frustración educativa ha ido progresivamente en aumento.