Febrero 13, 2008...7:51 am

Consulado español de Chicago 1/2

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Era de noche. La puerta de hierro negra y enrejada del cementerio se abrió. Desde las sombras apareció la silueta de un anciano que portaba un candil en su mano derecha y con voz ronca susurró: “No vayáis, no vayáis…”

El consulado español de Chicago es un chiste sobre funcionarios. En el consulado español la picaresca española se ha adaptado perfectamente al ritmo de trabajo estadounidense:

“Lo siento, no le puedo dar cita para mañana jueves, ya tendrá que ser para el lunes…”

“Pero, ¿no me podría dar cita para este viernes?”.

“Bueno, el viernes… el viernes, es que los viernes…. los viernes estamos muy ocupados…”

Los Coleto fueron al consulado a renovar su pasaporte español. Entregaron el antiguo, rellenaron los formularios necesarios y pagaron la cuota pertinente para que se les enviara por correo. Los empleados del consulado les dijeron que recibirían el pasaporte nuevo en su domicilio kentuckiano en unos días. Esos días pasaron y se agruparon para formar tres semanas y a su casa no había llegado nada. Los Coleto llamaron al consulado y allí una cálida voz latina les confirmó, una vez comprobada su base de datos, que sus pasaportes habían sido enviados.

Los Coleto acudieron a la oficina de Correos y allí no había nada. Las peores sospechas se confirmaron, habían perdido sus pasaportes. Esperaron dos semanas más y la terrible idea de que se habían perdido sus pasaportes empezó a ser convincente.

Como medida desesperada empezaron a barajar las posibilidades más absurdas para saber qué había pasado. En una de esas elucubraciones estaba la solución: El cartero se había confundido de buzón y había metido el sobre en el buzón de la inhabitada casa vecina. La propietaria se pasaba de cuando en cuando por la casa para vaciar el buzón y tirar todos los papelotes a la basura. Los Coleto miraron en el contenedor de basura y bajo un montón de folletos publicitarios descubrieron un sobre marrón acolchado. Efectivamente, eras los pasaportes que el consulado había enviado por correo ordinario sí, por correo ordinario.

2 comentarios

  • ¡AY, DIOS!

    Mi chiste favorito de funcionarios:

    “Perdonen, ¿ustedes trabajan por la tarde?”
    “No, por la tarde no venimos. Cuando no trabajamos es por la mañana.”

    OLI I7O

  • Un funcionario llega a una entrevista de trabajo para conseguir un empleo mucho mejor remunerado del que tiene y con condiciones óptimas. El tipo de la entrevista le dice:
    -A ver, para conseguir el empleo usted lo único que tiene que hacer es saber contar hasta diez.
    Y el funcionario responde:
    -Muy fácil: Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo y rey.


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