Abril 17, 2008...6:06 am

Esas decisiones estúpidas 1/3

Saltar a Comentarios

Nos compramos un coche por e-bay. Varios españoles previos a nosotros en el Kentucky rural pujaron por lustrosos coches de segunda mano Daewoo, respaldados por la garantía de fábrica y el poco recorrido de sus cuenta kilómetros.

“Es una gran oportunidad. Daewoo va a dejar de fabricar coches en Estados Unidos y por eso los venden tan barato. Luego te los llevas a España y tienes un buen coche por poco dinero”, nos decían.

 

Así que nos pusimos una venda en los ojos y después de bucear en e-bay varios días detectamos a nuestra presa: Un precioso Daewoo Lanos del año anterior, azul turquesa y con sólo 30,000 millas. Acechamos cautos tras la pantalla y segundos antes de que finalizara la puja, lanzamos nuestra oferta. Conseguimos el coche por sólo 2,200 dólares. Sólo había un contratiempo, eso que alguien menos optimista llamaría problema: El coche estaba en Boston, o lo que es lo mismo a unas 660 millas de Kentucky, o lo que es lo mismo a unos 1100 kilómetros de casa, o lo que es lo mismo a una distancia suficientemente larga como para empezar a pensar que nos habíamos precipitado…

 

El plan era: “Sacamos dos billetes de avión sólo de ida y la vuelta la hacemos con nuestro flamante coche nuevo”. Contactamos con el vendedor por correo electrónico y nos citamos para el próximo sábado en un pueblecito cercano al aeropuerto de Boston.

Sábado. Avión. Autobús. Pueblecito cercano. En la parada de autobús nos cruzamos de brazos para mostrarle al frío que estábamos enfadados con su actitud y después de un buen rato vimos acercarse lentamente a un truck conducido por un hombre que parecía buscar a alguien. Levantamos la mano con timidez y paró frente a nosotros: “¿Sois vosotros los del coche?” preguntó el conductor con un marcado acento escocés. “Yes” respondimos Silvia y yo con alivio.

Nos montamos en su coche y nos contó que, efectivamente, era escocés, que tenía un concesionario de coches y que había vendido varios más por Internet. Nos preguntó por nuestros planes y le dijimos que teníamos la idea de ir conduciendo a Kentucky.

“Pues iros cuanto antes, porque en los 26 años que llevo viviendo aquí jamás he oído una previsión meteorológica tan mala como la prevista por los noticieros para esta noche. ¡Va a nevar como nunca!”

 

 

 

1 comentario


Escribe un comentario