Con la celeridad de un ordenador de sobremesa en un motel de Valdez en Alaska actualizo el blog. En unos días, cuando en el bolsillo duerma one ticket to Kentucky, retomaré la varita y de la chisterá sacaré montañas de ojos azules que se miran coquetas sobre lagos cristalinos; senderos que abren caminos de Gloria; glariares que lamen valles; animales grandiosos de excrementos acojonantes; energúmenos de sonrisa misteriosa y escopeta cargada al hombro; cascadas que se suicidan desde la cúspide del águila calva; coches de alquiler coloreando carreteras secundarias y grisáceas; indios de seis brazos regentando moteles de carretera; amigos que se acurrucan al alma a cada milla, a cada exclamación, a cada paisaje…; playas desiertas de hipocresia; amaneceres que van de la mano del ocaso; esquimales que cambiaron un iglú en propiedad por una tienda de regalos pagada a plazos; salmones de piel rosada servidos en platos nacarinos; forros polares esculpiendo al frío; petróleo a precio de oro en cada pueblo y Dios a precio de saldo en cada montaña…
… y agitando con sutileza esa varita la transformaré en un bolígrafo que convierta cada paisaje, cada sensación, cada vista, en las palabras de las que mi blog hambriento se alimenta.
2 comentarios
Junio 17, 2008 a las 4:26 am
¡¡¡ARSHH!!! Cómo tiene que molar Alaska… Mi obsesión es la imagen de cierto río (indeterminado), que hace una curva con los árboles detrás y la ribera cubierta por chinarros. Tengo que ver eso antes de morir.
OLI I7O
Junio 27, 2008 a las 4:09 pm
y la magia de tus palabras siempre nos saca una gran sonrisa… como esos grandes magos…