Julio 3, 2008...3:44 am

Expo de Zaragoza 2008. La fiesta del cerdo 2/2

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El parque está tomado por los jubilados. Cuando detectan la presencia de más seres humanos abren los brazos y con los codos comienzan a dar batidas golpeando riñones, costados, brazos y estómagos. Sus ataques se vuelven más feroces si olfatean algún puesto donde se ofrezca algo gratis, ya sea café en el pabellón de Colombia o té en el de Japón.

En esta exposición del agua no hay ni una fuente para beber. Cierto es que el calor y los tumultos son antesala de desmayos y lipotimias, pero si quieres beber agua tienes que pagar 2 ó 3 euros por botellín. Luego, los pabellones hablan de que el agua es de todos, que hay que compartirla, que nos pertenece… lo único de lo que no hablan es de quiénes la dosifican.

Destacan los pabellones de Japón y Kazakhstán. No están mal el de Andalucía, Madrid y Valencia. No entramos al de Aragón, Alemania y España, tres de los más destacados y el resto son una idiotez más o menos desvergonzada, destacando particularmente el pabellón de Afganistán, que no tenía ni afganos, sólo diez fotos ampliadas y una voluntaria con la barbilla alta en la puerta. Mención especial al pabellón de la India, que era un restaurante de calidad ínfima y un bazar donde todo se vendía y todo se regateaba.

Comimos en el restaurante uruguayo. Carne estupenda y precios ofendecarteras. Y después del manifiesto robo en la factura, sin ruborizarse tienen la poca vergüenza de relatar en la carta que en Uruguay es constumbre dejar un 10% de propina para los camareros, es decir, que a los camareros los dueños le estaban infringiendo la explotación española (sueldos de principios de los años 80) y la explotación uruguaya (los camareros basan su sueldo en la propina). “Hijos de puta” pensé con amargura.

Miraras donde miraras veías un cartel con el precio. Pabellones vendeidioteces, máquinas expendedoras, restaurantes, puestos de refrigerios y la tienda de recuerdos. Entramos a la tienda para ofendernos un poco más. El precio de la horrible, oronda y deforme mascota era de 71 euros, 71 euros, 71 euros.

La Expo de Zaragoza es una onírica noche capitalista donde las prostitutas pagan por ser fornicadas y una vez que el alba pone fin a la velada salen satisfechas y sonrientes con un roto en los bolsillos, cientos de eslabones más en sus cadenas y un muñequito de Fluvi en los brazos.

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