Agosto 13, 2008...10:19 am

Mr. X despedido (otra vez)

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Nuestro ya amigo Mr. X ha finalizado su segundo ciclo en Estados Unidos.

Sería bello decir que Mr. X decidió marcharse haciendo uso de su libertad de elección, que la morriña patria le compró un ticket to Spain, que dio la espalda a la hamburguesa y puso la geta mirando al salmorejo. Pero, no. La imaginación adecenta los acontecimientos que la realidad emputece. Mr. X ha vuelto a España de manera forzosa tal ángel caído, llorando como colegial lo que no supo defender como maestro.

 

En la última escuela en la que estuvo puso normas de clase estrictas. La fecha tope para que los estudiantes entregaran un trabajo era inamovible, si los estudiantes se demoraban una semana en entregarlo, sólo podían optar al 80% de la nota y si pasaba más tiempo “que ni siquiera se molestaran en dármelo”. Y así, con esas palabras juraba y perjuraba que se lo había dicho por teléfono a la madre de una estudiante que había suspendido su clase y que se estaba quejando. La directora, conmovida, dio un voto de confianza a Mr. X y llamó a la madre para enfatizar el suspenso que su hija tenía en la clase de Mr. X.

La madre entró en el despacho de la directora con la cabeza alta, sonrisa demoníaca y el As de bastos en la manga: “Mr. X me llamó a la empresa farmacéutica donde trabajo. Allí, antes de que suene la llamada, se avisa de que las conversaciones son grabadas. Mr. X me dijo que mi hija tenía dos semanas para entregar el trabajo no una, así que ella lo entregó a tiempo. Aquí están las cintas con la grabación…”

De súbito los acontecimientos se despeñaron: Mr. X recordó ese pequeño detalle, la madre de la estudiante puso cara de Obama tras vencer las elecciones a Hillary, su hija obtuvo las décimas necesarias para aprobar la asignatura, el pelo de la directora se ensortijó y de la nariz comenzó a echar humo y a Mr. X le entraron ganas de ser Harry Potter, gritar “¡Alojomora!” y ser invisible.

 

 

 

 

 

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