Y aquí está, la primer imagen vista de Mr. X en Kentucky y narrada por Cecilio, Político Exkentuckiano:
Como tantas y tantas generaciones de profes visitantes kentuckianos, yo también conocí un día a Mr. X. Y como dice Luis, nuestro blogger favorito, se le coge un cariño especial. Mr. X. fue un pionero, el único profe que con otras dos chicas (que aguantaron bien poco el envite), formó la avanzadilla que llegó a KY en las postrimerías del siglo XX.
Evidentemente, no se había inventado aún esa red social informal que recibe a los profes visitantes, más que nada, porque ellos eran los primeros. A nosotros, los siete miembros del grupo que iba a trabajar en Louisville (en ese año el programa envió a catorce profes a KFClandia), nos recluyeron lo que dimos en llamar la Casa de Gran Hermano (es una larga historia, si Luis quiere, os la cuento un día).
Así, el pionero llegó en su entonces impecable Nissan Máxima 3.0 y como le pasó a Luis, estábamos -aún más- ávidos de preguntarle todo de todo de todo. Especialmente porque en aquellos tiempos no se había inventado aquello tan manido de “pregúntale a Cecilio”.
Total, que se presentó, nos presentamos y, apiñados los ocho en aquella habitación de motel en la que podías hacerte unos huevos fritos en la cocina americana a la vez que estabas sentado en la cama, uno de nosotros hizo una pregunta a Mr. X. Éste comenzó a contestar, pero como quiera que en ese momento estábamos haciendo vete a saber qué fritanga para alimentarnos y alimentar al invitado, llamaron a la puerta o al teléfono y a lo mejor estaba puesta hasta la tele, pues la acústica no era lo que diríamos perfecta.
Así, no llevaba nuestro amigo ni 10 segundos contestando, cuando alguno le interrumpió. “Cómo, cómo… qué dices, perdona empieza otra vez de no me he enterado..” Mr. X. prosiguió pero sufrió una segunda interrupción, quizá de alguno que salía del escueto cuarto de baño. “Perdona, empieza otra vez que no te he oído…”.
Dos segundos de silencio, con 14 ojos clavados en Mr. X., cuyo rostro se tornó muy serio.
- ¡¡¡ A LA MIERDA !!! – bramó Mr. X., imitando con sorprendente exactitud la voz del recientemente desaparecido Fernán Gómez..
Diez segundos de silencio. Nadie se atrevía a decir nada, le acabábamos de conocer.
Luego nos reímos y tal, pero supimos inmediatamente que él no sería la respuesta a las preguntas que se nos agolpaban en la cabeza. Y, no sé porqué, pero yo pensé que este personaje daría juego no para un blog (que no sé si se habían inventado en 2001), sino para un libro.
Un abrazo a Luis, a Silvia y a todos los demás.
El Político Exkentuckiano.
P.D. Consultados por mí algunos del resto de los testigos de esta escena, coinciden conmigo en señalar que ese fue, sin duda, el inicio de la Leyenda de Mr. X.
3 comentarios
Septiembre 9, 2008 a las 8:14 pm
El espíritu de Mr. X continua en tierras kentuckianas.
No está presente en cuerpo pero sí en alma.
Un saludo,
El pollo frito.
PD. Estoy haciendo camisetas con el slogan…
“Yo conocí a Mr. X.. and I´m proud of it!”
Interesados… ya sabeis donde encontrarme.
http://www.operacionpollofrito.com
Septiembre 10, 2008 a las 6:31 am
… con la perspectiva de los años, no puedo recordar este momento sin esbozar una sonrisa.
… pobre Nissan Maxima, quien le vió y quien le fue viendo en declive, en qué cementerio de coches habrá acabado. Fue el Rock Hudson de los automóviles.
Septiembre 24, 2008 a las 4:31 pm
ayyyy que me meo de la risa!!!! yo tambien estuve alli!!! que buena narración cecilio!!!
saludos a todos