Si el oso es pardo:
Estos son brutos pero no tienen mal fondo, es decir, que tienen más fuerza que los osos negros: desgarrones, desmembramiento, decapitaciones… pero no se comerán tus restos. Atacan cuando has invadido su territorio, cuando se ven sorprendidos. Si sienten amenazadas a sus crías atacarán. Primero se te quedan mirando y gruñendo, ahí debes intentar mantener la calma y subirte a algún montículo o tronco y extender tus brazos para parecer más grande. Si tienes la oportunidad, te puedes subir a un árbol, esta modalidad de oso no trepa. Por lo general, su primer ataque es para asustar, se lanza hacia ti con fuerza pero no te toca, es como un gato cuando bufa. Si hay un segundo ataque, tu ropa interior se verá seriamente afectada. Se recomienda no pelear de tú a tú con el oso. Lánzate al suelo de espaldas, cúbrete la cabeza y hazte el muerto. Te dará varios zarpazos y cuando crea que ya no eres una amenaza porque estás sinceramente muerto, se marchará. Es decir, si eres buen actor, el ataque puede ser breve. Si eres Liberto Rabal, se podrá ensañar contigo durante horas, quizá días.
Si el oso es negro:
Que no te vendan la moto. Algunos osos negros son depredadores y pueden seguirte durante cientos de metros hasta ver el momento oportuno de atacar.
El oso negro es menos corpulento que el pardo, pero cuando te ve, te desea. Él siente lo mismo por ti que lo que tú sientes cuando pasas por La Mallorquina en La Puerta del Sol y vez tras el escaparate esos pepitos rellenos de crema pastelera recién hechos.
Tus cartas son parecidas a las que tenías con el oso pardo: Vas de farol. Súbete a un montículo, haz el ganso, habla en voz calmada, retrocede en diagonal… eso sí, no te subas a un árbol, porque te cansarás y lo único que provocarás en el oso será risa, trepan como en los dibujos animados. Si te ataca, no te hagas el muerto, el oso quiere matarte para devorarte. Tus opciones de salvación están en las partes blandas: ojos, lengua, testículos… en serio, si esto te sucede alguna vez y consigues dar al oso una patada en los huevos y liberarte, te pediría que por favor dejes un comentario en el blog para contarlo.
No está de más llevar contigo un spray de pimienta para defenderte contra el oso si te lo encuentras o para echárselo a la ensalada si el horizonte está tranquilo. En Valdez, Alaska, la chatina de la oficina de turismo, una jamelga de 20 otoños y pelos en el lomo, nos recomendó seriamente que lleváramos un revólver si íbamos a hacer senderismo. En el camino, excrementos de osos, entre las rocas, una osera, así que mis amígdalas, duplicadas…
6 comentarios
Diciembre 10, 2008 a las 3:42 pm
y yo… que no os dije nada… lo llevaba escondido… el revólver, no el oso…
por cierto, estoy con muletas…
Diciembre 11, 2008 a las 11:11 am
… pero ¿sabes usar un revólver? porque en el momento de la verdad… no es cuestión de buscar el manual de instrucciones.
Diciembre 11, 2008 a las 11:59 am
Joder, que me parto el oso, digo el orto.
Sí, Político. ¿Cuántas veces hemos visto en una peli a un tío amenazando a otro y éste le dice aquello de “no has quitado el seguro” y ZAS, le quita el arma?
OLI I7O
Diciembre 11, 2008 a las 3:31 pm
Y pensar que yo estaba allí con una andaluza desarmada, un madrileño acongojao y una gallega con un revolver que no sabe utilizar…
¡Que peligro!
Mayo 4, 2009 a las 3:44 pm
Buenísimo Luis,
Trataré de asimilarlo todo por si alguna vez me cruzo con alguno y si por fortuna, consigo darle una patada a alguno en los huevos, tranquilo, serás el primero en saberlo…
Mayo 5, 2009 a las 6:12 am
Hola Pili. Muchas gracias. La maldita televisión engaña al cerebro con una imagen idílica de los osos. Yogui, Bubu, el Teddy Bear, Whinnie el hijodepu,… y crees que éstos son animales dóciles y amistosos y te acaba pasando lo que a la turista teutona que se lanzó al estanque de los osos polares…