Jamás pensé que unas palabras así pudieran ser hilvanadas por mis cuerdas vocales, pero sí, afirmo con rotundidad que hoy lunes me alegro de estar en clase. Han sido cinco días en los que la escuela se ha cancelado que sumados a los dos fines de semanas que abrían y cerraban la semana, hacen un total de 9 días. El domingo 25 de enero comenzó a nevar a mala leche. El lunes no hubo clase. El martes de madrugada empezó a caer la helada más grande en Kentucky desde el invierno del 2003. Estuvo nevando durante dos días seguidos y convirtió el blue grass en blue glass (ya veis que ingenioso hidalgo soy). Los paisajes se perpetuaron envueltos en una capa de cristal grueso que los hizo eternos….y a los cinco días, efímeros. La electricidad desapareció en más de 600,000 hogares. Las ramas de los árboles se tronchaban como palillos. Las carreteras secundarias deshicieron fronteras y se hermanaron con los caminos de tierra. Las escuelas cerraron toda la semana.
El primer día de nieve Silvia y yo lo culminamos con un revolcón salvaje. A tanta euforia acumulada durante el día por el snow day había que homenajearla de algún modo. Pensamos en opciones y Silvia propuso organizar una cena romántica a la luz de las velas sustituyendo los vasos de Nocilla por copas de borde dorado para tomar el Chardonnay. No hubo aún acabado de pronunciar “Chardonnay” con ese acento cordobés tan sensual cuando la cogí en brazos y me la lleve al dormitorio.
3 comentarios
Febrero 4, 2009 a las 6:30 am
WOW! “One ticket to Kentucky” goes wild! Esperamos ansiosos la parte 2…
OLI I7O
Febrero 4, 2009 a las 8:23 am
¿Es ahora cuando viene la parte en la que te llama Mr. X por teléfono cuando estabas entrando en la habitación con Silvia en brazos?
Febrero 4, 2009 a las 12:25 pm
Agh, yo pensaba que entraría un oso por la ventana en plena faena…
OLI I7O