Febrero 18, 2009...9:56 am

Ricardito

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A lo 9 años ya lucía una cadena de oro en el pecho y a los 10, succionaba Marlboros aparentando estilo. Su madre, viuda y madre de otras tres criaturas, trabajaba en un rancho y sacaba un extra enharinando narices al estilo colombiano.
Ricardito se las pasaba en la calle todas las tardes. Su mejor amigo era P.J., un muchacho que había crecido sin besos maternales antes de dormir y sin mañanas estivales de pesca junto al padre, y que tuvo su primera experiencia con la policía cuando a los diez años golpeó a su madre con un bate de béisbol.

Montarse en trenes de mercancía y saltarse en marcha en Midlesborough, el siguiente pueblo a Paris; lanzar piedras contra la casa del Sr. Stewart, el profesor de música; amedrentar a otros niños de su edad y quitarles el dinero; substraer bicicletas estacionadas amablemente en los backyards vecinales; robar un portátil al inquilino de la casa de arriba de Ricardito entrando por la escalera de incendios…. sí, Ricardito era una joven promesa en el exigente mundo de la delincuencia.

Un viernes, en pleno veranillo de San Miguel, los rayos de sol tostaban los tejados de la escuela. La campana anunciando la hora de salir rebotó en paredes y ventanas y acto seguido su estridente sonido se diluyó bajo los gritos eufóricos de las criaturas y algún maestro. Ricardito corrió presto a su taquilla y con celeridad introdujo a granel en la mochila papeles escritos a lápiz con calificaciones en rojo, un cuaderno de tapa dura y desgastada, libros de los que asomaba su cartón, varios lápices sin punta, un par de bolígrafos azules con la tapa roída y una camiseta con el escudo de los Mavericks de Dallas. Cerró la taquilla de un golpe y tomó posición bajo el umbral de la puerta entre empujones y codazos para situarse en posición ventajosa antes de que se abriera, como Julen Madina zafándose de otros corredores delante de los toros en San Fermín.

El lunes siguiente en la escuela se sembró la duda para germinar dos semanas después en el hecho consumado de que aquel soleado viernes del veranillo de San Miguel, fue el último día en el que Ricardito pisó un centro escolar. Ricardito pensó que debajo del patio de la escuela estaba la arena de playa y en realidad, varios años después, lo que encontró fueron los adoquines de la cárcel del condado de Bell, tras ser detenido por tráfico de drogas.

4 comentarios

  • Político Exkentuckiano

    Jodé con Ricardito, Pancho y los demás.
    ¿Pero es que a ningún hispano le va a ir bien en los USA?.
    Si te vuelves pa Ejpaña, Luis, ni se te ocurra seguir en la enseñanza, tu futuro está como guionista de programas de morbo-carnaza que por aquí abundan…

    Es broma, en serio , ojalá que por cada Ricardito salgan 400 fantásticos y adaptados neocons mexico-americanos como Eduardo Aguirre, Alberto Gonzales y otros amiguetes de Mr. Bush.

  • Hay muchísimas excepciones. De todas formas las criaturas no son culpables de tener unos padres que no les enseñen ética y a su vez sus padres no son culpables de vivir en una sociedad piramidal económica y culturalmente y eso nos lleva a la peligrosa conclusión de que los cimientos de la sociedad fomentan el desequilibrio de clases. (Por un razonamiento así, McCarthy me hubiera acusado de comunista y ahora mismo estaría en Delta Airlines camino de Barajas y allí los agentes de Kiko Franco me estarían esperando para fusilarme.)

  • Político Exkentuckiano

    Está clarísimo. Ahora, lo que nos debe de preocupar, es por qué, en todo el mundo occidental y especialmente en Estados Unidos y España, se haya regresado a niveles de los años 40 en cuanto a la distribución de la riqueza. En el

  • Político Exkentuckiano

    Está clarísimo. Ahora, lo que nos debe de preocupar, es por qué, en todo el mundo occidental y especialmente en Estados Unidos y España, se haya regresado a niveles de los años 40 en cuanto a la distribución de la riqueza. En 1928, justo antes del pepinazo de la crisis, el 10% más rico de los americanos tenía el 50% de la renta disponible.

    La avaricia y la falta de regulación provocada por los que tienen la pasta condenan a muchos al hambre, pero así el sistema no funciona, no hay quien consuma, hay que dejar más migajas a las clases medias. El desarrollismo hizo que en los 70, ese 10% de la gente tuviera “solo” el 30-35% de la pasta, habían liberado recursos para que todo siguiera funcionando.

    Por eso llamaron a Reagan y a la Thatcher, para empezar a desandar el camino y voilá, en 2006, el 10% de los americanos más ricos tienen el 50% de la pasta. Y no la quieren soltar, pero esta vez, la gente ya sabe lo que es no estar en la miseria, porque se vivió bien en los 70, se manuvo la cosa en los 80 y en los 90 la cosa ya no estaba en el sueldo sino en el sueldo+la tarjeta y en los 2000 en el sueldo+las tarjetas+el equity de la hipoteca de cada uno+tu valoración para obtener crédito.

    Y por eso el sistema ha vuelto a petar. No es una crisis económica, es un crisis de hijoputismo en un contexto de desaparición del estado.

    En España ha sido lo mismo. Echando manos de estadísticas se observa que el momento de mayor convergencia en renta per cápita de España con Europa fue en 1976. Desde entonces se ha vivido a crédito, y del crecimiento a base de fondos europeos que han ido a parar a pocas manos, estamos en la misma situación.

    Siempre se nos da el dato del PIB, que ha crecido y mucho en España desde 1976 pero ese crecimiento ha ido a pocas manos, el 86% de la nueva generación de dinero ha ido al 10% que más pasta tenía ya.

    Esa generación de papás de los años 70, las de los nuestros, que podían comprar un piso a 10 años de hipoteca trabajando una sola persona, recibieron una gran clase media para hacer avanzar España. Pero fueron muy muy avariciosos, mucho más de lo que sus padres y patronos fueron con ellos. Pagan salarios de hambre a gente que podrían ser sus hijos, a gente que no podrá tener hijos porque tener hijos con 700 euros de sueldo inestable es una locura, porque independizarse con ese dinero también lo es.

    Además, ahora que esa generación ronda los 60-70, se comerán también la hucha de las pensiones, que el 2% que retienen a ochocientoseurista no permite que se rellene.

    Ya saben que serán, por muchos años, la generación de españoles que mejor ha vivido, con diferencia, pese a su nivel académico más bajo que el de la que venía después, que ha pecado a su vez de inmovilismo e individualismo, y dejamos un país en depresión y sin valores a los siguientes, a la generación LOGSE, que ni siquiera será consciente de que sus abuelos vivieron mejor que ellos. A éstos, solo les queda convertirse en miles de Ricarditos. Nos hemos dejado robar.

    Perdonad la chapa, pero es una realidad de la que somos poco conscientes y creo que es útil que se sepa.

    Un abrazo.


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