Abril 27, 2009...7:38 am

Vivimos Stanton nosotros en

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“Venga, veniros” nos dijo un tipo enfrascado en una gorra de los Wildcats y con una camiseta azul que rezaba: “Go Big Blue”.
“Venga, veniros” nos dijo una señora que olía a laca y que estaba embutida en un traje comprado en Macy’s por catálogo.
“Venga, veniros” nos dijo un adolescente pelirrojo que tocaba la batería en un conjunto musical local y al que Silvia había estado dando clase durante un par de años.
“Venga, veniros” nos dijo un señor con obesidad mórbida atrapado en una silla de ruedas eléctrica.
“Venga, veniros” nos dijo un hombre de bigote después de contarnos que recibió la llamada de dios a las tres de la mañana de una noche de sábado y que a partir de entonces dejó la bebida, las drogas y las putas.
“Venga, veniros” nos dijo el policía del pueblo, que había estado destinado a la base de Rota en España durante un año y que en ese tiempo no se molestó ni en aprender a decir correctamente “Rora”.
“Venga, veniros” nos dijo Pauline, la perra vieja que nos alquiló la casa y que tenía también un negocio de seguros de coche.
“Venga, veniros” nos dijo Mike, vecino contiguo y que los sábados se dedicaba a sacar brillo y a poner a punto a su Plymouth del 53 para prepararlo para la feria anual de coches antiguos que tenía lugar en Bardstown.
“Venga, veniros” nos dijo Lance, el director de la escuela de Silvia, que las pasó putas cuando su ex-mujer le denunció por maltratar al hijo que tenían en común y él, en su defensa alegó: “Si no doblas la vara, mimas al niño…”
“Venga, veniros” nos dijo la cajera del Kroger que cobraba 4 dólares la hora y que tenía que trabajar porque a los 16 se quedó preñada de un paleto que tras el parto volvió a las montañas y se entregó en cuerpo y alma a la fabricación de Moonshine.
“Venga, veniros” nos dijo la madre de Barry, un estudiante de educación especial que soñaba con ser jugador profesional de béisbol y que tenía una sensibilidad especial para la música.
“Venga, veniros” nos dijo Megan, que perdió a un hermano cuando un sábado de madrugada se estrelló con su coche en una carrera contra un capullo de Clay City en el Mountain Parkway.
“Venga, veniros” nos dijo la Sra. McMahon, que vendía con tanto éxito productos de Avon entre todas las amigas del pueblo, que un par de años atrás Avon la premió con un Cadillac de color rosa.
“Venga, veniros” nos dijo un tipo con gorra verde de orejeras y que llevaba al taxidermista un ciervo recién matado cargado en su truck.
“Venga, veniros” nos dijo la empleada de la oficina de correos y que un día sonrió a una clienta y la preguntó por su familia y justo cuando se dio la vuelta, masculló entre dientes: “Bitch”.
“Venga, veniros” nos dijo Damon, que era conductor de autobuses y que un día regentó una tienda de regalos en Gatlinburg.
“Nosotros enjuagamos nuestras almas hablando con nuestro pastor en España cada semana…” respondimos.

4 comentarios

  • Político Exkentuckiano

    Buenísimo.
    Una cosa común al medio oeste es que todos se empeñan en evangelizar al nuevo vecino, mucho más que en acogerlo, mostrarle las costumbres sociales o ayudarle en lo que no pueda entender de su nueva residencia.

    Sin este componente no se puede entender lo que son los Estados Unidos.

    En España, en cambio, no tenemos ese problema. Antes de que los USA existieran, ya había aportado España más de 400 santos a la lista. Hoy son ya 740 y creo que el siglo XXI no será profuso en la aparición de nuevos santos españoles, pero como nuestros antepasados fueron tan buenos, estamos automáticamente salvados e iremos al cielo, solamente mostrando el DNI.

  • Eso es true. En los pueblos chicos de Kentucky lo normal es ir a cualquier iglesia. Mantener una conversación teológica con la mayor parte de la gente es misión imposible; ¿qué argumentos ofreces a alguien que conjuga la teoría creacionista con la evolución humana? En esos sitios y con esas gentes no existe el debate religioso.

  • Y yo me pregunto: ¿vale la pena ese debate?
    Si tengo claro algo hace algún tiempo es que no merece la pena hablar/discutir con el que no quiere escuchar o entender, pero mucho menos vale la pena con el que no quiera razonar o pensar.
    ¿Y si se dan cuenta tras hablar con un “mostoleño” que todo en lo que habían creido es mentira?¿Y si resulta que Dios, “su Dios” no solo bendice a sus soldados muertos si no que también a los del otro bando?¿No les haría eso un poco más culpables de tantas cosas que han pasado y seguirán pasando en el mundo (por no centrar el tema en latinoamérica)?
    No Luis, mejor que no los pongas en esa tesitura, no sea que se vuelvan menos hipócritas y les de por hacer un mundo un pelín mejor (claro está que esa actitud es aplicable a cualquier parte del mundo).
    Salu2 y cuidadín con los virus sueltos…

  • Es lo malo que tiene la idea de imperialismo, Chererito, que sólo habla de las virtudes de la propia nación y ningunea jerárquicamente a lo que esté más allá de sus fronteras. Eso, a la larga, conlleva a que 200 muertos en Kandahar tengan menos valor informativo que 1 muerto en Nueva York. Me gustaría mearme en esas líneas imaginarias que delimitan países y que separan personas.


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