De Silvia. Para Piticli.
Piticli es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de avellana de sus ojos son duros cual dos piedras de ámbar cristalino. Cuando llego a casa, Piticli viene hacia mí con un trotecillo alegre, ideal, buscando que lo [...]