El despertador y el sol se pusieron de acuerdo para avisar a Andrés de que la hora de levantarse para ir a la escuela había llegado. Se da una ducha a gritos con agua fría. Se cepilla los dientes. Se peina a tirones. Se viste de profe. Se toma un café. Le da un beso a Susana. Abre la puerta y saluda a Campbellsville. Se monta en el coche, tres semáforos de los que dos son verdes y uno casi rojo y por fin llega a la entrada de la escuela. Aparca el coche y entra por la puerta. Todo listo para afrontar un día más de trabajo. Saluda, saluda, saluda.
“Good morning, Mrs. Davids”
“Good morning, Mr. Bayer”
“Good morning, Mr. Parker”
“Good morning, Mrs. Battier”
“Good morning, Ms. Williams”
“Good morning, Mr. Greene”
“Buenos días, Don Renato. ¿Cómo está?” le preguntó al bedel colombiano que llevaba dos semanas trabajando en la escuela.
“Buenos días, Don Andrés ¿Qué tal todo?” respondió con cortesía Don Renato.
“Aquí andamos, tirando” respondió somnoliento Andrés.
La cara del colombiano enrojeció. De súbito, su pulso se aceleró. Una mueca entre divertida y espantada se plasmó en su rostro cobrizo. Torpemente, cogió una escoba y se alejó de la escena fingiendo que barría.
Unas semanas después, cuando la confianza empezó a ser partícipe de las conversaciones entre Andrés y Renato, Andrés no pudo ahorrarse el comentario que le mordía dentro:
“Así que, tirando en Bogotá es tan obvio como follando en Madrid, ¿eh?”
4 comentarios
Mayo 6, 2009 a las 7:31 am
Dile a un latinoamericano que le vas a coger y verás la cara que te pone también…
Mayo 6, 2009 a las 7:44 am
Boris Izaguirre sonreiría
Mayo 6, 2009 a las 9:12 am
A mí, insisto (desde el post Falsos amigos y palabras cabronas 2) que lo que más me sorprende es lo de corregir en cubano.
Junio 2, 2009 a las 5:12 pm
Este es un buen tema para la novela de mi vida en la cuál tuve una amiga que decía que me amaba y núnca le creí… =S Vaya q raro, han pasado 2 años y sigue diciendo q me ama!!!