Dos horas después la curiosidad me tenía inquieto, inquieto, inquieto. Cogí el teléfono y marqué el número de Lucía. Dos tonos, tres…
“Dígame” se escuchó al otro lado.
“Sí, Lucía… hola, soy yo, Mr. Muñoz….”
“Ah, hola, ¿qué tal, cómo ha estado? preguntó Lucía.
“Bien, bien –respondí con impaciencia- pero, ¿qué ha pasado con su madre?”
“Nada, bien, bien, todo bien. No sé. Volví a llamar varias veces pero como no contesta al teléfono…” respondió alegre.
“Ya. Bueno, pues llámeme si necesita algo…” respondí confuso.
“Okay, okay. Muchas gracias Mr. Muñoz”.
Y me quedé mirando lontananza con cara de hippie-fuma-hierba pensando que cómo era posible que su madre pudiera estar esposada, detenida o muerta y que Lucía estuviera tan contenta y feliz porque “como su madre no le había cogido el teléfono, pues perfecto porque así no sabía lo que pasaba y se evitaba sufrimientos”. “Dios mío, que filosofía de vida más pragmática, humilla a la escuela cínica y se mea en las puertas de la Academia”, pensé.
A las seis y desde casa cogí el teléfono para conocer el ¿final? de la historia:
“¿Lucía? Hola soy yo, Mr. Muñoz. Le llamo para ver qué tal todo….”
“¡Ah! ¡Muy bien, muy bien! y usted, ¿Qué tal ha estado?” preguntó Lucía.
“Bien, bien –respondí apresuradamente- pero quería saber qué tal acabó todo con su mamá, si ya ha podido hablar usted con ella…”
“¡Ah sí, sí, ya hablé con ella…!”, respondió parsimoniosamente.
“Y bueno, ¿qué ha pasado?” pregunté cada vez más intrigado.
“¡Ah, nada, nada. Todo está solucionado. La policía estuvo allí dos horas y luego se fueron, así que no pasó nada” respondió Lucía.
“Vaya, me alegro –dije confuso- pero, ¿no llevaron ni siquiera a un traductor para que se comunicara con ella?” pregunté
Y ella, feliz como una perdiz, respondió: “No, no, allí no vino nadie. Sólo al final, antes de marcharse, un policía tocó a la puerta y le dio un papel de color rosa a mi mamá, pero no hay ningún problema, como ella no sabe leer…”
5 comentarios
Septiembre 14, 2009 a las 3:25 am
“Dios mío, que filosofía de vida más pragmática, humilla a la escuela cínica y se mea en las puertas de la Academia”, pensé.
Esta frase vale por todo el verano que hemos estado sin el blog. Welcome back.
Por cierto, deberías ir a ver a la señora, traducirle el papel (seguro que es una citación judicial) y ofrecerte para ir con ella. Una vez en el juzgado, puedes girarte hacia ella y decirle en voz alta la palabra “res-pon-sa-bi-li-dad”. (a ver cuando nos cuentas esa historieta en el blog).
Septiembre 14, 2009 a las 9:56 am
¡¡¡¡¡Jejejeejejejejejejejejejejejejejejejeeeejejeeeeeee!!!!!
Algún día, cuando el trauma haya desaparecido, juro que lo contaré.
¡Me alegro de que estés de vuelta en el blog y muchas gracias de nuevo por la visita que nos hicisteis, pusisteis el calor familiar que tanto necesitábamos en un sitio tan impersonal y frío como era la casa recién estrenada! Aún no lucimos “Casa de Silvia y Luis” pero ya tenemos la silicona.
Septiembre 14, 2009 a las 12:48 pm
Sin duda, muchas de tus historias me dejan perplejo, hasta el punto de que, si siguiera este tu blog sin conocerte, llegaría a pensar que le pones mucha imaginación a los textos, pero sabiendo como eres… no me cabe la menor duda de que lo que cuentas es fiel a la realidad y eso me da un poco de vertigo, porque lo que escribes en esta entrada tiene miga.
Estoy deacuerdo en que la frase “Dios mío, que filosofía de vida más pragmática, humilla a la escuela cínica y se mea en las puertas de la Academia”, pensé.
es GENIAL!! y también creo que deberias acompañarla al juicio, seguro que te da para muchas lineas en el blog.
Salu2
Septiembre 14, 2009 a las 3:38 pm
Bueno Chererito, de las cosas que cuento en el blog te puedo decir, para despejar tus dudas, que el cincuenta por ciento son mentira y que la otra mitad me las invento, de hecho ni siquiera las escribo yo, trabaja para mi el mismo “negro literario” que escribía para Ana Rosa Quintana. Jejejejejejeee! Si algún día nos haces una visita, comprobarás de primera mano que Macondo era Realismo Mágico “para alguno de nosotros” y Realismo “para alguno de ellos”.
Septiembre 16, 2009 a las 3:20 pm
Eso es lo que me da más miedo, saber que todo lo que cuentas es verdad…